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BTB 47: CHICA LEÑADORA

Samantha Paul comienza una nueva serie sobre mujeres en la cosecha con la esperanza de inspirar a mujeres jóvenes a que consideren la cosecha como una profesión. En primer lugar, una entrevista con la operadora de British Columbia, Hannah Dehoog, que explora cómo ingresó en la industria de la cosecha, cómo es la vida para una mujer en los campamentos forestales y lo que le gusta de ser operadora.

Hannah Dehoog, también conocida como la “chica leñadora” y “Hanimal”, de Smithers, Columbia Británica, está acaparando mucho la atención en la comunidad forestal. No es solo su interesante presencia en las redes sociales, sino su determinación, valentía y habilidad como una joven operadora de máquinas pesadas que trabaja en una industria decididamente dominada por los hombres.

La apasionada operadora de equipos para explotación forestal, Hannah Dehoog de Smithers, Columbia Británica, posa con llaves en la mano y con un suéter de Tigercat en la puerta de su cabina.

La apasionada operadora de equipos forestales, Hannah Dehoog de Smithers, British Columbia.

Crecimiento

Hannah ha estado expuesta a diversos aspectos de la industria forestal durante la mayor parte de su vida y ha participado en ellos. Antes de cumplir la edad escolar, Hannah recorría el bosque junto a su padre, que en ese momento compraba troncos. En la escuela secundaria trabajó en un vivero y un aserradero, y ahora con 22 años, Hannah trabaja como operadora de equipos en Groot Bros. Contracting Ltd. en las afueras de Houston, British Columbia.

La primera pregunta que suelen hacerle a Hannah cuando alguien descubre cómo se gana la vida es: “¿Cómo entraste en eso?” Aunque su padre, Chris Dehoog es un comprador de troncos de West Fraser, su exnovio la introdujo en la utilización de máquinas. Mientras lo visitaba en un remoto campamento de cosecha, un miembro del equipo le sugirió que consiguiera trabajo en el equipo. “Nadie pensó que tomaría en serio la sugerencia, pero apenas se me ocurrió la idea de manejar un equipo, encendió una pasión en mí. “Esto es lo que quiero hacer”, dice.

Hannah no perdió tiempo. Antes de emprender el largo regreso a casa, encontró el nombre y la dirección del contratista y se detuvo en su casa para rogarle que le diera un empleo. No tenía ninguna experiencia operativa pero estaba totalmente decidida. Recuerda que después de tratar de convencerlo, el contratista le dijo: “Te voy a dar una oportunidad, no me hagas enojar”. Estaba eufórica. No podía esperar a contárselo a su padre. “¿Adivina quién va a ir a cosechar, papá?” Gritó Hannah. Él estaba emocionado.

Chris, el padre de Hannah, es conocido en la comunidad forestal y un gran motivador para Hannah. Ella trabaja mucho todos los días, no solo para demostrarse que es una operadora, sino también para que su padre esté orgulloso. “Ese impulso no cambiará nunca”, afirma Hannah. “La mayoría de las personas piensan que el inicio de mi carrera como operadora de máquinas me lo dio mi padre, no fue así. Lo hice todo sola”, explica. “Mi padre será el primero en decir que él no levantó ni un dedo. No hizo ninguna llamada telefónica ni brindó referencias”.

 

Un día en la vida de una chica leñadora: 2:15 h: ¡se apaga la alarma, después vuelve a sonar! 3:00 h: salida para el trabajo. 4:00 h: arribo al bloque de corte, verificación de líquidos y calentamiento de la máquina. 4:30 h: inicio de acumulación. 16:00 h: culminación de servicio diario. 16:30 h: realización del mantenimiento y vuelta a casa. 17:30 h: ¡salud!

Un día en la vida de una chica leñadora

La vida en el campamento

¿Cuántas mujeres jóvenes podrían sobrevivir en el medio del bosque, sin servicio de telefonía, duchas poco frecuentes y solo la compañía de un equipo conformado solo por hombres durante semanas? Hannah aceptó este desafío con alegría. “Fue intimidante ser la única chica en los campamentos. Sin dudas es más difícil para las chicas”, dice Hannah. “Me llevó un tiempo acostumbrarme a bañarme una vez cada diez días”, dijo. Cuando BTB habló con Hannah, ella justo terminaba un turno de ocho meses por la noche, trabajando sola únicamente con un teléfono de emergencias satelital y las estrellas. “Me acostumbré. Algunas noches me asusté pero hice lo que tenía que hacer. Fue una aventura”.

La chica leñadora, Hannah Dehoog, con su pitbull Phoenix posa bajo la pluma de su feller buncher sobre orugas.

La chica leñadora, Hannah Dehoog, con su pitbull Phoenix

Mi corazón es como una brújula que apunta a todo lo que suba la adrenalina.

La máquina soñada

Hannah, adicta a la adrenalina, hace piruetas con su moto en un camino forestal.

Hannah, adicta a la adrenalina, hace piruetas con su moto en un camino forestal.

Hannah comenzó con una excavadora, aprendió los controles hidráulicos simples y el mantenimiento básico de la máquina. El tercer día, se sentó en el asiento del operador de un procesador y para el cuarto día estaba sola operando el procesador. Recuerda que su jefe le dijo que no arrojara un tronco por la cabina. Después de utilizar durante 2 años una diversidad de máquinas, entre ellas excavadoras, procesadores, skidders y cargadores, Hannah finalmente puso sus manos en un feller buncher Tigercat, un LX870C. Hannah siempre había querido manejar una máquina niveladora. “He enfrentado algunos terrenos bastante pronunciados con ese volcador y lo disfruté en todo momento”, afirma. Tigercat rápidamente se convirtió en su marca favorita.

Después de haber manejado el logger 880, varios skidders Tigercat y tanto el LX870C como el 870C, para ella era claro que Tigercat fabricaba para el operador. “Un cambio de vida” es como describe el asiento del skidder Turnaround®. “Y me encanta lo sencillo que es acceder a todo con el buncher. El capó se abre rápidamente, la bomba hidráulica automática es excelente y todas las puertas y protecciones son fáciles de usar.”

Cuando el mecánico Dave Hunter y Hannah trabajaban juntos en Matt Hromatka Contracting, él la apodó “Hanimal” y este apodo le ha quedado durante los últimos tres años. Cuando le preguntan qué tipo de animal (Hanimal) es, ella siempre responde: “Soy un gato tigre (Tigercat, en inglés)”. Ella se considera a sí misma un animal en cierta forma, es un poco salvaje y extrovertida en casi todos los aspectos de la vida.

¿Qué la motiva?

Hannah es adicta a la adrenalina. “Mi corazón es como una brújula que apunta a todo lo que suba la adrenalina”, afirma. “Cuando no estoy cosechando, ando en trineo con mi familia, ando en moto todoterreno o salgo con mi novio y mi perro pitbull, Phoenix”.

La motonieve de Hannah, con calcomanías rosas y azules.

Hannah, que gana más que el promedio de cualquier joven de 22 años, gasta gran parte sueldo en juguetes para seguir jugando todo el año.

A ella le encanta emprender nuevos desafíos. “No hay nada que un hombre pueda hacer que yo no. Eso es lo que me alimenta”, explica Hannah. “Si alguien piensa que no puedo hacerlo, quiero demostrarle que está equivocado”.

El poder de las redes sociales

“Estoy muy orgullosa de lo que hago como operadora de máquinas forestales y por eso quiero compartirlo con el mundo”, explica Hannah. “Además, no creo que la actividad de las mujeres en la cosecha se difunda lo suficiente”. Desde que comenzó a compartir en las redes sociales su estilo de vida como leñadora, otras mujeres sintieron curiosidad por cómo es una mujer que trabaja en la cosecha. Cada vez que le preguntan, Hannah les ofrece información sincera.

Por su presencia en las redes sociales, con frecuencia la reconocen en Smithers y Prince George, British Columbia. Le encanta la atención que recibe pero comprende que la observan otras mujeres jóvenes por lo que intenta tener un buen comportamiento en línea. “Tengo una forma fresca de explicar algunos de los desafíos que enfrento, pero amo totalmente mi trabajo y sinceramente aliento a otras mujeres a que lo intenten.”

Qué sigue

El próximo paso en su carrera es obtener una certificación en equipos con plataforma baja, dado que considera que le resultaría de utilidad. Además, se ve a sí misma trabajando en terrenos pronunciados en el exterior y ha recibido ofertas de trabajo en Nueva Zelanda. Cosechar todos los días requiere cierto tipo de personalidad, ya seas hombre o mujer. “No creo que las mujeres sean superiores a los hombres ni que los hombres sean superiores a las mujeres. Somos iguales y todos necesitamos las mismas oportunidades”, afirma. Hannah es decidida, trabajadora y fuerte. Está orgullosa de lo que hace y por lo pronto no va a dejar de promocionar su estilo de vida como leñadora.

Los troncos cortados cubren casi toda la foto; un feller buncher sobre orugas de Tigercat se ve al final del bloque de corte.

Hannah se siente afortunada de trabajar actualmente en el turno diurno a solo 45 minutos de distancia de su casa familiar.

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