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Gran inversión en nuevo centro de producción de Tigercat

El jueves 23 de julio, Tigercat abrió al público las puertas de su centro de producción, que costó $12 millones, para mostrar con orgullo las nuevas instalaciones de fabricación de última generación.

Algunos cientos de personas, incluidos los empelados de Tigercat y sus familias, recorrieron las instalaciones de 11 800 m2 (127 000 ft2) en París, Ontario, Canadá, ubicadas a aproximadamente 100 kilómetros al suroeste de Toronto.

Tigercat es una creciente compañía internacional y esta inversión destinada a ampliar nuestras capacidades de producción es prueba fiel del compromiso que tenemos con nuestros clientes y con el hecho de prestarles el mejor servicio, aseguró el presidente de Tigercat, Tony Iarocci, quien fue el primer empleado de la compañía cuando Tigercat comenzó sus actividades en 1992.

Actualmente, Tigercat cuenta con nueve instalaciones en el sur de Ontario, un gran centro de capacitación y distribución de repuestos en Georgia, una instalación de ventas y distribución en Suecia y una red de distribuidores que abarca todo el mundo y que cubre las regiones forestales de Norteamérica, Sudamérica, Australasia, África, Europa y Rusia.

La nueva planta se dedicará a las máquinas de giro y accesorios para corte a medida, que incluyen cargadores serie 200 y feller bunchers sobre orugas, harvesters y loggers serie 800.

Las instalaciones tienen tragaluces con sensor de iluminación y puerta ventanas junto con luces con detección de movimiento para ahorrar energía. El techo del edificio consta de una membrana de goma blanca que refleja los rayos UV y ayuda a disminuir los costos de calefacción y refrigeración. Hay seis grúas aéreas en cada emplazamiento con espacio para algunas más si se necesitan. En los pisos de utilizó un concreto especial resistente a las máquinas que se fabricarán en la planta.

Exportamos el setenta y cinco por ciento de lo que producimos, comenta el presidente de Tigercat, Tony Iarocci. Tigercat ha fabricado más de 16 000 máquinas y, en medio de la tormenta económica, la compañía se las arregló para ganar mercado. Lo único que frenó a la compañía fue su incapacidad para producir más máquinas. El año pasado había demanda y podríamos haber producido más pero ahora podemos salir adelante, explica Iarocci.