Skip to content

Amar el bosque

Ethan Tapper es un silvicultor y autor de Vermont. A través de su propio proyecto de gestión forestal, su libro How to Love a Forest (Cómo amar un bosque) y su presencia en redes sociales, Ethan ha creado una plataforma de defensa que enfatiza la importancia de la administración forestal responsable.

— Samantha Paul

Ethan llegó a la silvicultura en una etapa más avanzada de su vida. No sabía cuando era niño que era su destino. “Me encantaba estar en el bosque y quería estar en el bosque todo el tiempo. Miraba una lista impresa de todas las carreras en la Universidad de Vermont y la recorrí hasta que elegí silvicultura. No sabía qué era en ese momento. Solo sabía que incluía el concepto de bosque”.

Después de graduarse en silvicultura en la Universidad de Vermont en Burlington, su primer trabajo fue como consultor forestal en terrenos forestales industriales en las Adirondacks. Luego, pasó a una empresa más pequeña de consultoría forestal en Central Vermont. En 2016, consiguió un puesto como silvicultor del condado de Chittenden para el Departamento de Bosques, Parques y Recreación de Vermont. “Los silvicultores de condado somos silvicultores de servicio. Mi trabajo consistía principalmente en asesorar a propietarios de tierras, contratistas forestales y organizaciones de conservación sobre cómo cuidar los bosques. Y a través de esa experiencia terminé interiorizándome de cómo comunicamos nuestro trabajo”.

Ethan ansiaba trabajar con los contratistas forestales para gestionar estos bosques comunitarios. “Gestionaba alrededor de una docena de bosques comunitarios de unos 5000 acres [2000 ha] en total y me daba cuenta de que mi trabajo comúnmente se malinterpretaba. Muchas veces, la gente veía la tala de árboles y suponía que debía ser algo malo. Me daba cuenta de que hay una idea generalizada en nuestra cultura de que si amas los bosques, no los tocas. Y eso solo es cierto si realmente no entiendes cómo funcionan los bosques y en qué momento se encuentran”.


EN LA BÚSQUEDA POR PROTEGER NUESTROS ECOSISTEMAS, TENDREMOS QUE TOMAR DECISIONES DIFÍCILES E INCÓMODAS, ACTOS COMO AMAR Y CAZAR A LOS CIERVOS, AMAR Y TALAR LOS ÁRBOLES.


— Ethan Tapper


En su rol de silvicultor de servicio, Ethan realmente quería hacer una mejor tarea al comunicar el valor de su trabajo, así como el de otros contratistas forestales y silvicultores. “La mayoría de las personas son partidarias de la gestión forestal. Simplemente, no la conocen todavía. La razón por la que no conocen es que nosotros, como comunidad de silvicultura, no hemos hecho un buen trabajo al transmitir esa historia”. En consecuencia, Ethan comenzó a cambiar la narrativa. Inició un canal de YouTube, comenzó a escribir columnas mensuales en periódicos comunitarios y revistas, y organizó 300 eventos en unos ocho años. “Sentía que estaba llegando a la gente de una manera diferente. Estaba aprendiendo cómo hablar sobre la gestión forestal de una manera que resonara con las personas”.

En 2024, Ethan dejó su trabajo como silvicultor de servicio para iniciar su propio negocio de consultoría (Bear Island Forestry) y para promocionar How to Love a Forest. Desde entonces, ha organizado más de 100 caminatas, charlas y otros eventos en el noreste de EE. UU. Tiene canales en redes sociales en Instagram, Facebook, YouTube y TikTok con más de 75 000 seguidores (con el nombre de usuario @howtoloveaforest), y ha vendido decenas de miles de ejemplares de How to Love a Forest.

Restaurador de bosques

Después de asesorar a personas sobre cómo manejar sus terrenos forestales durante muchos años, Ethan quiso poseer y gestionar su propio bosque. En 2017, compró un bosque de 175 acres (70 hectáreas) en Bolton, Vermont, al que llamó Bear Island. El anuncio apareció en un sitio web inmobiliario un día y era económico. “Me preguntaba qué tendría de malo”, dijo. Encontró rápidamente las respuestas: acceso terrible, topografía especialmente complicada, tala mal realizada en el pasado, explotación severa, mal mantenimiento de los senderos, sobrepoblación de ciervos y plantas invasoras no nativas. Estaba listo para asumir el desafío con el objetivo de restaurar Bear Island y que fuera un bosque sano y próspero.
Durante siete años, Ethan trabajó incansablemente en la tierra. Trabajó con contratistas forestales para crear claros de tala, y eliminó hectáreas de hayas enfermas, plantó decenas de miles de bellotas, gestionó plantas invasoras no nativas, estabilizó senderos de arrastre erosionados y redujo el consumo de vegetación de los ciervos. Durante todo este tiempo, mantuvo la esperanza, incluso ante decisiones difíciles. Como resultado, ha sido testigo de una transformación notable. “Sin intervención, el bosque simplemente habría seguido enfermo”, dice Ethan. “Los senderos de arrastre habrían seguido erosionándose, el problema de las plantas invasoras habría seguido empeorando. Ninguno de los beneficios que ahora he creado en esta tierra existiría”.


TENEMOS HERRAMIENTAS QUE PODEMOS USAR PARA RESOLVER MUCHOS DE ESTOS PROBLEMAS AHORA MISMO Y SOLO DEBEMOS ESTAR DISPUESTOS A USARLAS Y HACER EL TRABAJO.



Miles de árboles en la montaña no habrían tenido la oportunidad de crecer, extender sus copas y prosperar. Han surgido hectáreas de hábitat forestal joven y una variedad de cambios en la cobertura vegetal que de otro modo no existirían. “Hay 30 acres [12 ha] de un bosque en regeneración, lleno de sotobosques con plantas diversas que no se habrían desarrollado porque habrían sido asfixiados por el agracejo japonés y otras plantas invasoras no nativas”.

Ethan afronta nuevos desafíos cada año, pero el trabajo ha valido la pena. “Ver esta drástica transformación, llegar a este momento en el que simplemente me doy cuenta de cuánto ha cambiado todo es algo increíblemente intenso”.

El silvicultor y el contratista forestal

Ethan dice que los silvicultores y los contratistas forestales deben implementar la visión juntos. “Creo que en su mejor versión, la relación entre el silvicultor y el contratista forestal es una asociación simbiótica, mutuamente beneficiosa. Y realmente debería beneficiar a ambas partes”.

Cuando se le preguntó cuál ha sido su mayor experiencia de aprendizaje en Bear Island, Ethan cita su trabajo con “Red”: su skidder con cable Timberjack 230E. Según cuenta, “trabajar con Red me ha ayudado a conocer las realidades logísticas y económicas de lo que implica trabajar en el bosque. Ha cambiado completamente mi forma de marcar los árboles y la manera de trabajar con los contratistas forestales”.
Los planes de gestión forestal de Ethan se centran en los recursos madereros, pero incluyen también la ecología del terreno. Le gusta profundizar en lo que está ocurriendo en el bosque. “A veces erróneamente se entiende que cuando practicamos técnicas más ecológicamente responsables, estas deben ser más difíciles, más problemáticas y más costosas. Pero no tiene por qué ser así”.

Un ejemplo es cómo Ethan aborda uno de los grandes problemas de Vermont: la sobrepoblación de ciervos. “Dejar madera muerta en el suelo es algo que realmente queremos hacer. Así que, un ejemplo de lo que les pido a los contratistas forestales es, si están trabajando con un equipo manual y un skidder con cable, cuando corten las ramas o copas de los árboles, simplemente déjenlas allí. Coloquen madera muerta en el suelo de manera que se cree un área donde los ciervos no puedan alimentarse. Si hacemos un gran desorden en el bosque, podemos proteger los plantines y retoños que se van a regenerar, además de brindar todos estos beneficios asociados a la madera muerta, que constituye un hábitat muy importante y ayuda a formar futuros suelos, así como a regular la hidrología del bosque”.

Un símbolo de esperanza

Ethan comenzó a escribir How to Love a Forest en 2016, después de darse cuenta de que no existía un libro que capturara su percepción de lo que son los bosques, cómo funcionan y lo que significa cuidarlos. Escribió de 5:00 a 6:00 a. m. todos los días durante seis años. El libro lleva al lector a las profundidades ecológicas de Bear Island, y explora la composición de una comunidad forestal y cómo puede ser a la vez frágil y resiliente. El libro nos ayuda a comprender qué significa cuidar los bosques. Explica que en la búsqueda de proteger nuestros ecosistemas, habrá que tomar decisiones difíciles e incómodas: actos como amar y cazar ciervos, amar y talar árboles.

La experiencia de Ethan con la transformación de Bear Island es lo que inspira el libro. Es una demostración de lo que es posible. “Cuando empecé con Bear Island, simplemente lo veía como un símbolo de todo lo que estaba mal en el mundo. La tierra tenía todos los problemas que un bosque podía tener. Y ahora lo veo como un símbolo de lo que es posible y un símbolo de esperanza”.


VER ESTA DRÁSTICA TRANSFORMACIÓN, LLEGAR A ESTE MOMENTO EN EL QUE SIMPLEMENTE ME DOY CUENTA DE CUÁNTO HA CAMBIADO TODO ES INCREÍBLEMENTE INTENSO.


— Ethan Tapper


Ethan resalta que ya tenemos todas las herramientas necesarias. No tenemos que esperar a que alguien en un laboratorio invente una cura milagrosa para nuestros bosques. “Tenemos herramientas que podemos usar para resolver muchos de estos problemas ahora mismo y solo debemos estar dispuestos a usarlas y hacer el trabajo”.

Ethan quiere que el público aprecie mejor el trabajo de la silvicultura y la tala: usar una motosierra o un skidder puede ser increíblemente positivo. “Cuando la gente ve a los contratistas forestales trabajando o ve esas máquinas en funcionamiento, quiero que aprecie los matices en el manejo de un bosque”. El libro es una fiesta de matices.

Quiere que el público entienda que para salvar los ecosistemas de este planeta y a todas las especies que dependen de ellos, incluso nosotros, debemos tomar decisiones complejas. “He aprendido que los pasos en el camino hacia un mundo mejor a menudo son contradictorios, incómodos y extraños. He aprendido que lo simple rara vez es cierto, y que lo necesario rara vez es fácil”.
Ethan comenta cómo la gente quiere vivir en un mundo con aire puro y agua limpia. Pero también queremos sociedades que brinden acceso a oportunidades económicas, empleos y recursos renovables locales para mantenernos activos y ayudarnos a construir nuestros hogares. Lograr todos estos objetivos requiere compromisos. La gente suele querer tener todo sin tomar decisiones difíciles ni afrontar lo que eso implica.

“Existe una manera muy diferente de pensar en el trabajo que hacemos. Es como cuando talamos un árbol. No se trata de lo que estamos destruyendo. No se trata de lo que estamos quitando. Se trata de lo que estamos construyendo. Dentro de estos bosques, sabemos que la muerte de un árbol puede ser algo increíblemente positivo. Puede ayudar al bosque a sanar las heridas del pasado. Puede ayudar a navegar amenazas y tensiones complejas, y ayudar al bosque a ser más resiliente en el futuro”.