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Cultivando la fuerza de trabajo

Stephanie Fuller Johnson referente y defensora de la industria, está fortaleciendo a la próxima generación de trabajadores forestales y de la madera en Alabama y otras regiones, a través de su labor en el Instituto de formación de la fuerza de trabajo forestal, una organización sin fines de lucro lanzada por la Asociación forestal del estado.

— Samantha Paul

Mucho antes de asumir una función en el desarrollo de la fuerza de trabajo, Stephanie Fuller Johnson ya estaba inmersa en el sector forestal. Creció en una familia de varias generaciones dedicadas a la cosecha forestal en Lanett, Alabama, donde esta actividad era más una forma de vida que una elección profesional. “Nuestras vidas giraban en torno a ello. Mi papá se levantaba cuando salía el sol y no volvía a casa hasta el anochecer; eran jornadas largas y arduas que mostraban su compromiso con el trabajo. Recuerdo lo unida que era su cuadrilla. Parecía una extensión de nuestra familia. Estar en el bosque, ver su respeto por la tierra y por los árboles que cosechaban, me dejó una sensación duradera. Fue una infancia increíble y no la cambiaría por nada”.

La vinculación de su familia con la actividad forestal se remonta a cuatro generaciones atrás, un legado que Stephanie y otros miembros de la familia continúan transmitiendo. Dos de sus cuatro cuñados trabajan en el sector forestal; su esposo es ingeniero forestal y una de sus hermanas es copropietaria de una empresa de cosecha forestal. “Estamos trabajando un poco en equipo”, dice sobre la trayectoria profesional que comparte con su familia. Su padre, Todd Fuller, pasó unas cuatro décadas en el bosque. Tenía una estructura pequeña pero muy productiva, con un feller buncher, un skidder y un cargador de Tigercat. Se lo conoció por su marcada inclinación por las máquinas de la marca. “Cuando tuve mi primer auto en la escuela secundaria, llevaba con orgullo una placa metálica de Tigercat en la parte delantera”, recuerda. La cuadrilla de Fuller’s Logging tenía nueve empleados y trasladaba regularmente entre 90 y 100 cargas (más de 2500 toneladas) de madera por semana, una producción impresionante para una empresa pequeña.


El bosque no es simplemente un lugar de trabajo, sino un camino profesional viable y duradero.


— Stephanie Fuller Johnson, ForestryWorks


Cada verano, los estudiantes de Ingeniería Forestal de la Universidad de Auburn visitaban el sitio de trabajo de su padre para observar la cosecha en primera persona. Verlos aprender y notar que trataban a su padre como un referente fue algo que la marcó. Aquellas primeras experiencias moldearon su visión de la industria forestal. A pesar de su crianza, Stephanie no planeó inicialmente trabajar de forma directa en el sector. En la universidad, estudió Economía con la intención de dedicarse al desarrollo económico rural. Sabía que quería apoyar a comunidades como la suya, lugares donde la actividad forestal es el motor de la prosperidad local.

Abriendo caminos

El ingreso de Stephanie al desarrollo de la fuerza de trabajo forestal se dio por un encuentro fortuito poco antes de graduarse, en enero de 2019. En una recepción inaugural, se contactó con el presidente de Forest Workforce Training Institute, Chris Isaacson. Un momento que ella describe como una sintonía instantánea que alineó su pasión por el desarrollo rural con un rol directo de apoyo a la industria.

Se incorporó al instituto en 2019, cuando la organización estaba dando sus primeros pasos. Esta organización sin fines de lucro fue creada por la Asociación forestal de Alabama luego de que los líderes del sector identificaran un vacío crítico: no existía ninguna organización, a nivel estatal ni nacional dedicada específicamente a captar y desarrollar talentos que hagan carrera profesional en el sector forestal. “Contratistas forestales, operadores de aserraderos, productores de papel y propietarios de tierras, coincidieron en que el desarrollo de la fuerza de trabajo requería una atención especializada, porque el sector forestal es singularmente complejo y tiene necesidades de capacitación muy específicas”, explica. El instituto, cuya cara pública suele ser la marca ForestryWorks, fue diseñado para cubrir ese vacío.

El rol inicial de Stephanie era claro pero difícil y consistía en un trabajo de campo directo. Viajaba a escuelas y ferias de empleo por todo Alabama para presentarles a los estudiantes de todos los niveles las carreras del sector y ayudarlos a entender la cosecha forestal y la gestión de bosques en la actualidad.

Después, el 2020 lo cambió todo. Cuando se suspendieron las visitas presenciales, la organización se enfrentó a una cruda realidad: su principal modelo de difusión había desaparecido de la noche a la mañana. Esta interrupción los obligó a replantear su estrategia de comunicación, desarrollar recursos digitales e invertir en marketing en línea y herramientas educativas. El resultado fue revelador. Stephanie afirma: “Nos hizo reflexionar profundamente. ¿Estamos llegando de manera efectiva a todas las personas a las que podemos llegar? ¿Cómo nos estamos comunicando con ellas?”. La comunicación en línea amplió considerablemente el alcance de ForestryWorks más allá de las fronteras estatales, lo que permitió a la organización hacer contacto con estudiantes, educadores y socios de la industria en todo el país. Entre finales de 2020 y principios de 2021, Stephanie ya colaboraba en el desarrollo de alianzas y programas nacionales en varios estados.
Uno de los recursos más interesantes que surgió en 2020 fue un libro de autoría de Stephanie. “Lucy Meets a Logger” es el primer título de lo que, desde entonces, se ha convertido en la serie de libros infantiles Tiny Timber Crew. La idea era simple pero con un propósito claro: presentarles a los alumnos más pequeños una industria que rara vez ven de cerca, explicarles cómo funciona la actividad forestal sostenible y mostrarles la amplia variedad de profesiones disponibles. “Muchos niños pueden ver un camión cargado de troncos en la carretera, pero no ven lo que sucede en el bosque ni a las personas detrás de ese trabajo. No se puede ser lo que no se puede ver”, expresa Stephanie. “Por eso es tan importante que las nuevas generaciones tengan ese contacto inicial desde pequeñas”. Stephanie creó a Lucy inspirándose en ella misma, mientras que el personaje de “Mr. Logger” está inspirado en la figura de su padre. Su esperanza era que otros niños, y especialmente las niñas, pudieran verse reflejados en Lucy y pensar: “Yo también podría hacer eso”.

Los libros también cubrieron una necesidad inesperada cuando los niños no podían visitar las aulas. Tanto padres como docentes pudieron seguir presentando el sector forestal a los alumnos a través de los cuentos y ayudarlos a entender conceptos, como la gestión forestal sostenible, de una manera sencilla. “La respuesta al libro fue rotundamente positiva y me siento honrada por el apoyo que ha recibido”, cuenta Stephanie. Ante la escasez de libros infantiles que retraten la visión completa de la actividad forestal sostenible, la serie rápidamente tuvo apoyo: se vendieron más de 6000 ejemplares y, cada año, se donan otros cientos a sistemas escolares de todos los Estados Unidos.

Tras el éxito de Lucy Meets a Logger, la serie se amplió para mostrar otros sectores de la industria. Las nuevas historias se tratan de personajes que visitan granjas de árboles, aserraderos, plantas de celulosa y mucho más. Cada integrante de la “Tiny Timber Crew” descubre un puesto de trabajo distinto, lo que refuerza el objetivo principal de la serie, que es brindar recursos atractivos que narren la historia real de la actividad forestal sostenible y presenten a lectores jóvenes carreras profesionales que, de otro modo, quizás nunca conocerían.
Stephanie describe el enfoque de manera concisa como: “Un programa nacional con un enfoque local”. La organización produce materiales y recursos para estudiantes tanto en inglés como en español, para que niños de distintos orígenes puedan ver representado el trabajo de sus familias. En algunas regiones, por ejemplo, los trabajadores hispanos constituyen una parte significativa de las cuadrillas forestales y de la mano de obra en los aserraderos. Proporcionar contenido educativo en su idioma ayuda a las familias a comprender esas profesiones y a sentirse orgullosas de estas.

Stephanie dedica tiempo a leerles a los alumnos y a dar charlas en escuelas, donde las preguntas pueden ser impredecibles pero reflexivas. Destaca que los niños suelen desafiar a los oradores más que los adultos, lo que la obliga a explicar los conceptos forestales de una manera sencilla y atractiva. “Es divertido ver cómo los alumnos se sorprenden cuando conocen que el papel higiénico proviene de los árboles”.

Programa nacional, enfoque local

Desde el principio, los líderes detrás de ForestryWorks sospechaban que sus desafíos relacionados con la fuerza de trabajo no eran exclusivos de Alabama. Los productos madereros cruzan las fronteras estatales a diario y la escasez de mano de obra o los vacíos en las habilidades en una región suelen ser un reflejo de lo que ocurre en otros lugares. Para 2020, esa suposición resultó ser correcta. La organización comenzó a expandirse, utilizando a Alabama como terreno de prueba para nuevos programas antes de adaptarlos a otras regiones.

Por diseño, el modelo es flexible. Las condiciones forestales varían drásticamente según la geografía: desde las operaciones de tala que se realizan todo el año en el sur, hasta las actividades puramente estacionales en los estados del norte. Esto significa que las iniciativas para la fuerza de trabajo deben ser personalizables y no estandarizadas. En lugar de imponer una plantilla única para todos, ForestryWorks colabora con socios locales, como asociaciones forestales estatales, universidades y organismos gubernamentales para adaptar los programas a las necesidades regionales.

Apoyo a bosques y profesionales

“La industria forestal ofrece una amplia gama de caminos profesionales adaptados a distintos intereses y niveles educativos”, afirma Stephanie. “Existen oportunidades tanto para quienes se incorporan a la fuerza de trabajo con un título secundario y buscan una formación técnica y práctica, como para quienes siguen carreras de ingeniería u otros títulos de nivel superior. Mostrar a los estudiantes esta amplitud de opciones es esencial para que vean al sector forestal como un camino profesional”.

El impacto de estas iniciativas es evidente en las historias que surgen en escuelas de todo el país. Los alumnos que completaron el Programa de certificación para trabajadores forestales de ForestryWorks han logrado conseguir pasantías de verano con ingenieros forestales y ahora se preparan para ingresar a programas de estudios superiores en el área. El Programa de certificación para trabajadores de aserraderos ha tenido resultados similares. “Después de visitar un aserradero, cuatro alumnos de una misma promoción solicitaron puestos en esa planta tras graduarse”. Estos resultados pueden atribuirse a un entendimiento más claro de las oportunidades profesionales disponibles.


Muchos niños pueden ver un camión cargado de troncos en la carretera, pero no ven lo que sucede en el bosque ni a las personas detrás de ese trabajo. No se puede ser lo que no se puede ver.


— Stephanie Fuller Johnson


En Alabama, una escuela gratuita de formación de cuatro semanas para operadores de equipos forestales brinda a los participantes las habilidades fundamentales para unirse a una cuadrilla. El programa ha logrado sostenidamente una alta tasa de ofertas laborales para sus graduados. El crecimiento profesional es tangible: antiguos alumnos han avanzado desde puestos de operador principiante hasta capataces de cuadrilla. Dado que menos empresas de cosecha forestal se transmiten de una generación a otra, más personas externas tienen la oportunidad de acceder a puestos de liderazgo e incluso de convertirse en propietarios.

Stephanie les manifiesta a los estudiantes todo el tiempo: “Es un interés de todos ser administradores responsables de la tierra y que protejamos la sostenibilidad de la cadena de suministro. Si no cuidamos los bosques de los que dependemos, socavamos los cimientos mismos de nuestro trabajo. Sin una gestión responsable, no hay futuro a largo plazo para la industria, ni habrá empleos en diez años”.

Stephanie agrega: “La cosecha de árboles no es el final de la historia, es parte de un ciclo. En muchas regiones de los Estados Unidos, se plantan dos o tres plantines por cada árbol cosechado, lo que garantiza el suministro futuro y mantiene la salud de los bosques. Ese ciclo también cumple un rol en el cambio climático. Los árboles absorben carbono a medida que crecen y, cuando la madera se transforma en productos, como madera de construcción, papel o materiales de edificación, ese carbono permanece almacenado durante la vida útil de esos productos. Entender ese sistema es fundamental, no solo para la consciencia pública, sino también para atraer a la próxima generación de profesionales forestales”.
A pesar de su rápido crecimiento y alcance nacional, la misión de ForestryWorks es simple: apoyar a la industria forestal actual y preparar a la fuerza de trabajo del mañana. Es un objetivo basado en la propia experiencia de Stephanie, forjada por su familia y por una temprana comprensión del papel que los bosques cumplieron en su vida mucho antes de que decidiera trabajar en ellos. “El bosque no es simplemente un lugar de trabajo, sino un camino profesional viable y duradero”. A través del trabajo de Stephanie con ForestryWorks, la próxima generación de profesionales forestales encontrará su camino a la industria de forma muy similar a la que ella lo hizo: mediante la exposición directa y una comprensión clara de lo que el sector tiene para ofrecer. “Mi padre probablemente habría deseado que, cuando él comenzó su empresa, hubieran existido organizaciones como la nuestra centradas en estos esfuerzos. Creo que le alegra ver que la próxima generación contará con este tipo de apoyo”.